DE HOY EN OCHO


El jueves pasado, tratando de organizar el desorden de lo que ahora es el escritorio, que luego de la mudanza se ha reducido y en vez de seis estantes de techo a piso tiene solo dos, más un par de libreros con ruedas y una mesa de trabajo, adosada a la pared, y ante la falta de unos cajones que siempre sirven para guardar las cosas pequeñas, evitar que rueden por ahí y se pierdan, decidimos conseguir un mueblecito, con tres cajones y ruedas, para poder moverlo en caso necesario y hacer espacio.

Alicia salió a comprarlo, si estaba hecho, pero tras mucho andar y no encontrar nada adecuado, decidió  mandarlo a hacer. En un lugar le ofrecieron prepararlo por un precio y al ver uno ya terminado en la misma tienda, que cumplía con las especificaciones básicas, preguntó si podía llevarlo, pero el precio que le dieron era bastante mayor que el que tenía el que construirían. Luego de un instante consultaron y le dijeron que no podían vendérselo, porque lo tenían que usar para completar un pedido de provincias. Finalmente, en otro lugar accedieron fabricar el mueblecito, dio un adelanto y le prometieron entregarlo para el martes siguiente. Ayer, que se cumplia la fecha de entrega, llamó por teléfono para inquirir por el tema, pagar el saldo y recogerlo. Le dijeron que estaría hoy, a las cinco y luego de la argumentación reclamando por la fecha, le dijeron que pasase a la una de la tarde.

El resultado es que las pequeñas cosas siguen desperdigadas y no hay todavía mueble. Esto me lleva a cavilar sobre el incumplimiento.

Dicen que es tradicional entre los sastres y los zapateros (en Arequipa se tenía por corriente, hasta hace tiempo, el “lunes de zapatero” que suponía que los artesanos del gremio, empezaba a trabajar recién ese día por la tarde….). Yo  creo que es un desastre connatural a muchas más personas.

En el Perú, nuestro país, hay una especie de cultura que vive el “más tarde” hasta sus últimas consecuencias, aplazando fechas, estirando tiempos y haciendo que todo se retrase.

Recuerdo como me impresionó en una visita que hice hacen muchos años  a San José, Costa Rica, el que  mi amigo a quien acompañaba a recoger un par de zapatos dejados para arreglar, me contara  que el zapatero le había dicho que regresara “en ocho” por ellos y me comentaba que “en ocho” podía significar cualquier cosa, que no sabía si eran ocho días, ocho meses u ¡ocho años!. Era un modo de decir más tarde, dentro de un tiempo0, sin especificar bien cuánto. Por supuesto, los zapatos no estaban listos y oí que se los prometían entregar…¡en ocho!

De eso, repito, han pasado muchos años, poero me impresionó grandemente el hecho. Tal vez por eso me resulta tan chocante el “dejar hacer, dejar pasar” que eso supone, la actitud que implica y los trastornos que causa.

“Dejar para mañana lo que se puede hacer hoy” es lo común. Darle largas a cualquier tema, la norma. Es muy usual que el funcionario “se haga esperar” porque así cree que proyecta más importancia.

Lo único que conseguimos actuando así es el retraso y que nos consideren lo que efectivamente somos y demostramos:  ¡ ser unos incumplidos!

Este es una mal que hay que combatir, no porque uno sea esclavo del reloj y el calendario, sino porque todo está encadenado en este mundo: unos dependemos de otros y nuestras fallas arrastran rápidamente en los demás.

¡Quien no ha maldecido por la demora de una cita médica, la tardanza en el inicio de un espectáculo o “espérate un ratito” que puede tornarse eterno…! Si todos cumpliéramos con lo que debemos hacer a tiempo, otro sería el mundo en que a tropezones nos movemos. Tal vez todos seríamos suizos, que tienen fama de ser puntuales y según Mafalda inventores de la sopa en cubitos (“¡Bien hecho!”, para ella, detestadora insigne de la sopa). Llamarán hoy, después de la una por supuesto, para dar margen a la impuntualidad (y de paso ser impuntuales) con el fin de averiguar sobre el mueblecito. Ojalá que no digan “de hoy en ocho”...

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en “DE HOY EN OCHO”

  1. Que mala costumbre es esa de dejar todo para despues, tienes toda la razon Manolo.

    y al leer tu documento, esa frase que usas ahi, “Dejar para manana lo que se puede hacer hoy”

    Me recordo una compocicion en rima, que dice mas o menos asi.

    No dejes para manana lo que puedes hacer hoy
    si es dificil date maña,

    el problema es que no la memorice, hace aproximadamente veinte anos que la lei, si
    tu sabes donde puedo encontrarla te agrasdecere mucho me lo digas,
    Gracias

  2. Hola!
    Mil gracias por leer…!
    Sí, es una mala costumbre, muy extendida.
    No sé donde podrías encontrar el poema. Supongo que ya trataste con un buscador de Internet, poniendo el texto. Si no lo has hecho, hazlo, a veces aparecen datos….
    Un abrazo,
    Manolo.

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