QUÉ ESTAMOS HACIENDO?


 

Siguiendo con “resucitar” artículos pasados pero que curiosamente mantienen su vigencia, es que publico este. Debe ser de finales del gobierno de Toledo, pero vemos que las cosas no es que cambien mucho y rápidamente si es que el hombre no cambia.

En todo el país los paros, las marchas y los plantones crecen y se multiplican. La gente protesta, grita, levanta pancartas, quema muñecos, pasea ataúdes y se enfrenta con la policía. ¿Caos? No lo creo. Más bien organización. Una curiosa organización tejida quien sabe por quienes para crear esta sensación de desorden. Desorden que proyecta la imagen de un país desgobernado y al garete en cuanto a política interna. Creo que poderosos intereses se mueven detrás de todo esto.

Pero de lo que quería hablar no es de lo negativo, sino preguntar ¿qué es lo que hacemos además de protestar y marchar bloqueando pistas y rompiendo virios?  ¿Qué hacemos para que las cosas cambien?

Escuchaba en  un programa de radio de alcance nacional, la entrevista a un intelectual y periodista peruano que hace treinta años vive en Francia y es corresponsal de dicha radio en París. Venido al Perú de visita, había estado en Ica y comentaba su experiencia. Mencionaba su conversación con un taxista que quien quería trabajo, en Ica lo tenía. Después de hablar con amigos y conocidos, viendo el desarrollo iqueño, el entrevistado por la radio concluía en que esto era positivo si estaba sucediendo y no era fruto del azar. Era el resultado del esfuerzo empresarial y de las condiciones para que se pudiera dar y fructificara este esfuerzo.  El sistema bancario funcionaba, las leyes promocionales estaban actuando y en general, todo caminaba bien.

¿Ica es otro país?  ¿Son los iqueños distintos a los cajamarquinos, a los limeños o a los andahuaylinos? ¿Tienen más neuronas en sus cerebros, mayor educación, mejores fuentes de financiación que los demás peruanos?

La respuesta (mía al menos) es NO.

No. Solo quieren dejarse de cosas, de quejas y de obstrucción y trabajar. Porque necesitan trabajar. Porque saben que pueden salir adelante y progresar, trabajando. Aprovechando las oportunidades que se les presentan.

Podrían estar sentados a la sombra de un árbol tomándose un pisco y soñando con pasados gloriosos o futuros inciertos. No lo hacen.  Están trabajando. Están sembrando en cerros pelados, haciéndolos verdes y cosechando sus frutos. Están utilizando técnicas de riego novedosas, están buscando nuevos mercados fuera del Perú. Están produciendo lo que se necesita y no lo que les da la gana. Han comprendido que el capital no está en la tierra sino en el cerebro y en su uso. Que la tecnología puede convertir el desierto en un vergel y que ese vergel puede producir frutos que se convertirán en bienestar para los que los producen.

Eso están haciendo en Ica. ¿Y por qué no lo estamos haciendo en todo el país? ¿Qué hacemos con las regalías mineras? ¿Seguiremos construyendo locales municipales con fachadas de mayólica o monumentos conmemorativos? ¿Seguiremos quejándonos de que “no alcanza”? ¿Seguiremos haciendo marchas para que nos repongan en el trabajo del que nos despidieron – injustamente, es cierto- hace cinco o diez años?

Vuelvo a preguntarme ¿qué estamos haciendo?  ¿Qué hacemos por nosotros mismos, por nuestra familia, por nuestra ciudad, por nuestra provincia, por nuestro país?

Vuelven a mi memoria las palabras de este entrevistado radial y pienso que en nuestro Perú hay gente que se ha puesto a trabajar y  que está saliendo adelante. Sin eslóganes, sin marchas, sin gritos ni violencia. Está saliendo adelante lo que Dios le dijo a Adán cuando lo echó del paraíso: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Y nada más.