ESTAMOS TODO LOCOS?


Ayer me enteré que en un nosocomio habían retenido seis días a un bebé porque sus padres no tenían dinero para pagar. No se trataba al parecer de una operación complicadísima o de una enfermedad que requiriera cuidados caros y especiales. Era simplemente un alumbramiento.

Como no había dinero para pagar los gastos, no se les ocurrió nada mejor que secuestrar al recién nacido, reteniéndolo por seis días. Ha leído bien. Lo que se cometió contra el recién nacido fue SECUESTRO. Y esto, sea cual sea el motivo, está penado por la ley. Es decir que los secuestradores (personal del nosocomio) deben ir ante un juez para que este dicte sentencia y en casos así corresponde la cárcel.

¿Es que hemos trastocado todo? ¿El dinero vale más que la vida humana? ¿Los responsables han sido castigados como merecen? Es aberrante que noticias así lleguen a uno en época en la que tanto se habla de derechos humanos. ¿Es que un recién nacido no los tiene?

El tema me hace recordar a mí mismo hace unos meses cuando me tuvieron que llevar de emergencia a un hospital del Estado. Fueron los bomberos quienes, en medio de la noche, me llevaron al hospital, sin poder moverme por mis propios medios. Allí ingresamos y yo oía incrédulo y sin casi poder hablar que no me recibirían en esa área porque “no me correspondía” Finalmente, después de mucho batallar de mis familiares, sin permiso alguno, me dejaron quienes me transportaban en una camilla, para llevársela e irse. El médico responsable en ese momento del área se negaba a recibirme y a que se fueran dejándome para atención, diciendo que se debía seguir el procedimiento regular (¡era una emergencia!). Y lo más curioso es que era una fecha de celebraciones y él que parecía haber estado haciéndolo, acusaba a los bomberos de haber estado celebrando y tener tragos demás. Finalmente el médico se fue, rumiando su negativa y diciendo “que la unidad estaba a su cargo y que lo que se hacía era irregular” Incluso amenazó a los hombres de rojo, con “hacerlos despedir de su puesto”.

Ahora estoy escribiendo esto por primera vez. Llegó más tarde un amigo médico eminente y conocido y de inmediato me atendieron. No fuera a ser que tuvieran problemas.

Digo yo ¿y si hubiera sido uno más de los miles de hombres, mujeres y niños que pasan por trances similares sin tener ningún “conocido? ¿Y si me hubiera muerto?

Definitivamente algo está mal. Mal desde el comienzo. A la indiferencia se suman el desdén y la ineficiencia asesina.

¿Cómo es posible que se cobre a quienes nada tienen por un servicio que se supone es gratuito? ¿Cuántas madres dejan a sus hijos recién nacidos como rehenes mientras juntan el dinero exigido, o se lo prestan? ¿Estamos locos? ¿Es que no razonamos ni reaccionamos ante cosas así?

La sociedad debe estar muy mal de la cabeza para permitir que casos como este se den.

Y lo preocupante es que muchas veces, a posteriori, se quiere sacar provecho de ellos y se los banderiza, sancionando a destiempo, haciendo amagues de justicia y en el fondo, dejando que las cosas sigan su curso. Total, son pobres, son enfermos y no tienen quien hable por ellos. La justicia cuando tarda, no lo es.