LLEVAR EL PASO.


 

Cada vez Resulta más difícil llevar el paso sin aparecer como un oportunista.

A Cada instante las noticias nos traen eso, noticias, que a veces transforman la realidad.

Por eso, que “llevar el paso” o seguir el acontecer minuto a minuto, resulta poco menos que imposible y si uno desde esta trinchera, se ocupa de algo muy actual, suele dar la imagen del que aprovecha el momento para llamar la atención. Por supuesto que me dirán que de ser así las cosas, nadie diría nada sino “ex post” y perderíamos valiosos análisis que marcan la coyuntura.

Esta vez, de nuevo, a pesar de lo que digo, creo importante decir algo sobre un tema que está en el candelero hace un par de días y que es la comidilla general.

Me refiero a la norma que dicta el JNE sobre las encuestas.

Que me perdonen mucos políticos, pero no me parece.

No me parece, porque es desconocer la mecánica de las encuestas (no solo electorales) y meterse en honduras engañosas por lo fácilmente vistas.

Una encuesta (especialmente electoral)  requiere de anonimato. No sólo para proteger los datos confidenciales del encuestado, sino para evitar la manipulación de estos.

Hay todo un barullo sobre las encuestas. El cambio de las reglas por el JNE a última hora ¿a quién conviene?  Esta es la pregunta y respuesta del millón. Los bandos están delimitados y no sólo hay mucho dinero en juego, como lo dijo alguien. Es un tema de libertad de información y protección (hasta donde lo permitan) de las fuentes. ¿Y si alguna vez a alguien que tuvo baja votación o no fue elegido decidiera “vengarse”? Trataría de conseguir los datos de los encuestados.

Si me dicen que no sucede, recordemos que clandestinamente se vigilaba a la gente. “Chuponeo” le llaman. Imaginemos lo que podía pasar si se consiguen los datos que uno consignó…

LA RADIO.


 

 

 

Veía en TV a un amigo mío que opinaba sobre la campaña electoral y hacía notar la importancia del medio (TV) y mencionaba que la radio, especialmente en el interior del país, tenia una decisiva presencia. Es cierto, el eslogan “La radio está más cerca de la gente” se convierte en una realidad demostrable.

La radio llega a todo el Perú. Creo que muy pocas personas no tienen uno y mucho menos son las que no lo escucha. La radio es el hilo de conexión con todo lo que sucede en el mundo, con la música y con la actualidad local. La radio, ubicua por las diferentes presentaciones que ofrece, está presente desde los aparatos telefónicos celulares hasta las que están en las mesas, animan fiestas caseras y los tradicionales “aparatos de radio”. Hoy las computadoras nos acompañan con programas de radio que podemos elegir de acuerdo a nuestros gustos: “La radio está más cerca de la gente

La radio es un arma para la comunicación electoral muy poderosa. Está casi en cualquier lugar, en todos los rincones del país. Que yo recuerde, en taxi, combi, mercado o allí donde me encuentre, la radio es una compañía que me informa y entretiene.

Es muy distinto “ver” TV que escuchar radio. Para lo primero, generalmente hay una actitud. Para lo segundo, su aparición se da aún sin quererlo.

Pero a veces la radio, como  otros medios, se usa de modo distinto a como se debería. Cuando escucho “letra chica” (y no entiendo nada) en comerciales de radio que requieren una explicación que en un medio escrito equivaldría a una nota al pie de página (o aviso) leída a la carrera por un locutor y manipulada electrónicamente tratando de meter co calzador algo que no entra, me doy cuenta que la radio no está hecha para eso. La respuesta suele ser que eso se pone por obligación, porque la ley lo exige. La comprensión de lo escuchado también tiene sus leyes, pero nadie parece hacerles caso. “Es tan barata la radio…” me dirán, escindiendo o creyéndolo hacer con ese comentario una incapacidad total de hacer las cosas.

Todavía tengo presentes los consejos de Carlos Barreto, en JWT, sobre el uso de la radio. Consejos que me sirvieron mucho y que demuestran que el sentido común no tiene una época.

En la radio se suelen leer comunicados, que nadie escucha (o quien emite no quiere que escuchemos, sino cumplir, La radio es la radio. Su público atento o distraído merece mucho más que estar ante un medio “complementario”. Somos un país de radio. Tal vez algún día lo seamos de TV e Internet. Más lejano, por difícil, lo segundo. Entonces ¿por qué no usamos la radio como debe ser?