LA ERA DE LA INFORMACIÓN.


 

Las noticias dicen que Hosni Mubarak se fue.

Dicen también que estaría en un lugar tranquilo a orillas del Mar Rojo.

El pueblo egipcio celebra. Han logrado que un hombre que se aferraba al poder lo deje, por lo menos aparentemente. Miro bien y es la tercera vez que me ocupo en poco tiempo de Egipto en este blog. No me he ocupado de su historia, arte o grandeza. Ha sido el presente con su violencia quien me ha remecido para hacerme reflexionar y escribir.

El Egipto turístico e histórico ha dado paso al de hoy, al Egipto sin maquillaje y que tiene cárceles donde personas que no piensan igual que el régimen que al parecer ha terminado son retenidas contra su voluntad. No estoy muy al tanto de la problemática de ese país pero creo que veinte días contados hoy, la gente decidió tomar al toro por las astas, salir a las calles, desobedecer el toque de queda y poner al país patas arriba. Es cierto que deben haberse perdido millones de dólares, pero estos no valen lo que la libertad.

Egipto que ha pasado por mil peripecias a lo largo de su historia, suma una más a la cuenta.

No nos enteramos por la historia, ni por lo que nos contaron (bien dicen que la historia la escriben los vencedores) sino que hemos visto en vivo y en directo por la TV a mares de personas protestando. Reprimidas al principio duramente como parece haber sido costumbre y luego ocupando hasta formar los mares que hemos visto en calles y plazas.

La TV e Internet, aunque censuradas, nos han traído hasta aquí el problema. El pueblo egipcio quería y Hosni Mubarak no. Ganó el pueblo.

¿Qué van a hacer ahora que el símbolo de la opresión no está?  Tienen que recomponerse y volver a mirar a un mundo que queramos que no, cada día se presenta como más pequeño. Las verdaderas masas se mueven ahora por la electrónica que las informa.

Que lejos está el tema que me contaba mi madre sobre sus pesadillas después de ver los despachos que hacía el periódico de Arequipa, sobre las batallas de la Primera Guerra Mundial.

Hoy tenemos al instante todo lo que sucede con y sin importancia, a nuestro alcance. El mundo sufre de una indigestión de información que se acelera cada vez más. Como de costumbre, es el mismo ser humano el que discrimina, pero a veces no es verdad todo lo que se avizora. El engaño tiene patas largas. Estamos en la era de la información. ¿Sobreviviremos?

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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