EL CASO DEL POLÍTICO DESMEMORIADO.


Ayer me comentaba un amigo, que conoce a fulano, que es candidato a la Presidencia de la República, pero que él dice no conocerlo. Incluso en un mensaje enviado le pregunta si quiere ser su “amigo”. Me consta que ambas personas se conocen, pues mi amigo es público y notorio y su accionar no sólo nunca ha sido un secreto sino bastante publicitado.

El tema lo resolveríamos como un caso de mala memoria, pero en un político ello es imperdonable. La memoria es una de las características importantes en alguien que está en política. Y el caso se agrava porque a través de la computadora le pregunta si quiere ser su “amigo”. Es decir que él no parece supervisar a quienes se envían los mensajes y está corroborando su mala memoria.

Esto, que parece anecdótico, es una triste, constante y peligrosa realidad. Internet llega bien, selectivamente pero, en teoría, nunca hará lo que no queremos que haga. “Error  humano” le dicen, pero en una persona dedicada a un tema donde los “errores humanos” deben reducirse a su mínima expresión, es verdaderamente peligroso. Me dirán que solo acarrea la pérdida de un posible voto. No es así.

La opinión de mi amigo se multiplica y así como me lo contó, puede haberlo hecho con otros. Eso es muchos votos y la parecer de gente que suele ver su opinión tenida en cuenta. El error de este ejemplo puede reproducirse en proporciones geométricas.

El “caso del político desmemoriado” es real y debe servir para llamar la atención sobre lo importante que es saber lo que está pasando. Nadie puede permitirse el lujo de ignorarlo y menos alguien que aspira a regir los destinos del país. E Internet se presta a que las puntas se pierdan. Internet, que es la mejor forma de llegar uno a uno y evitar el ridículo “Señor/a/ita” que nos llegaba en cartas supuestamente personales. Una manera muy buena de segmentar finamente, que está siendo usada como un medio masivo cualquiera. ¡Qué desperdicio de todo! Internet suele ser barato y su “costo por mil” ínfimo. ¿Eso da derecho a descuidarse? No, es la respuesta. Internet obliga a un trabajo de selección de los recipientes y su concordancia con el material que ellos reciben. Lo que sucede es que la velocidad hace cometer errores. Errores, que en política suelen ser irreparables.

Cada medio tiene sus características propias y debe ser usado teniéndolas en cuenta, sin confundir uno con otro. Nadie lee un texto de TV, que necesita de imágenes que apoyen y silencios propios, en radio. Hasta la situación de exposición es otra.

Mi amigo debe estar molesto. Al político no debe importarle. Sin embargo debería.

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