ANIVERSARIO


Hoy, treinta de diciembre, cumplimos Alicia y yo un nuevo aniversario de matrimonio. A pesar de los años pasados y las viscicitudes, ese mil novecientos setenta y uno está muy cerca. Muy cerca del corazón.

A veces parece que hubiera sido hace unos instantes, el que Augusto Vargas S.J. nos casó por la iglesia en la parroquia de la Virgen de Fátima, en Miraflores. Yo con mi terno oscuro y una corbata plateada que mi madre y Alicia habían comprado antes junto con una camisa con bastitas. Alicia, muy bonita y alegre como siempre, vestida de blanco y con unas florecitas en el pelo.

Recuerdo que en el nerviosismo del día, dejé puestas las llaves del VW en el contacto y este parado en plena Colmena, frente al hotel Crillón, donde pasaríamos nuestra primera noche juntos. Un botones subió hasta la habitación para avisar… No se llevaron el carro! Los ladrones o no sospecharon o no estaban interesados en un VW viejo o como se dice a veces, eran gente honrada.

Cuantas anécdotas de esos días y cuántas después.

Los años han pasado con sus altas y sus bajas, pero aquí estamos. Nos tenemos el uno al otro y nada más. No hay nada que los herederos puedan después reclamar. Nada material ni de valor pecuniario.

Dos hijas, dos nietos (mujer y hombre) y dos yernos que se llaman igual, con la diferencia de una letra: Christian y Cristian. Toda una vida con el camino hecho juntos.

Ahora, al mirar atrás uno reconoce errores y corrige, afianzando, el rumbo. Porque «el mar del mundo, está de escollos lleno», como dice el himno de mi colegio. Con los años, seguimos navegando y sabemos que cuando a cualquiera de los dos nos toque llegar a puerto, este será en definitiva el mejor.

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