DESPUÉS DE NAVIDAD.


Hoy, 26 de diciembre, es el cumpleaños de mi padre.

Él ya no está, porque se fue para no ver más las miserias de este mundo.

Mi amigo Jaime envió un mensaje recordándolo y el Chambo, otro amigo querido me ofreció lugar para plantar un árbol en su «Estancia Gozosa» cerca a Lima. Con ello cumpliría el dicho de tener un hijo (tengo dos hijas, dos yernos maravillosos y una nieta de 16 y un nieto de un año y meses), escribir un libro (La PUCP, tuvo la gentileza de publicarme «El pasado se avecina. Historias del Barranco.» Gracias a todos los que lo hicieron posible) y plantar unárbol, que con este ofrecimiento, digo, se completaría el viejo dicho para hacer de mi vida algo pleno (aunque uno espere seguir siempre, mientras pueda).

En fin, que en este día después de Navidad, como siempre, festejo en mi corazón al hombre que me enseñó con el ejemplo, lo más importante que sé y que muchas veces no supe aprovechar, sino tiempo después, cuando él ya no estaba,  para agradecerle personalmente.

Feliz día, Manuel Enrique!

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