MI LIBRO.


Hoy, 18 de diciembre he tenido entre mis manos mi primer libro. Editado por la Pontificia Universidad Católica de Perú, es de formato manuable y con fotografías.

Mi amigo Lucho me dio la noticia de su edición ayer y hoy se apareció temprano con Bertha por mi casa, un abrazo, una sonrisa grande, apurado y trayendo lo que considero ub verdadero regalo: “El pasado se avecina. Historias del Barranco”.

Por primera vez veo terminado este trabajo que empecé al desgaire y que el mismo Lucho animó, empujó y al que puso plazos casi perentorios. Sin él y su insistente perseverancia, el librito no hubiera visto la luz. Tengo casi cumplido el refrán que pide tener un hijo, escribir un libro y sembrar un árbol. En lugar de un hijo, tengo dos hermosas hijas, acaban de publicar mi libro y creo, sí, que un árbol no plantaré pues el verde y yo no somos amigos. Estoy casi completo, diríamos. Y le doy gracias a Dios por ello. Porque me permitió llegar y vinieron en su ayuda familia y amigos.

Ahora, que las historias de un Barranco que casi no existe están publicadas, puedo sentarme tranquilo a la computadora y continuar escribiendo. Más historias, por supuesto. Pero historias donde los protagonistas sean las cosas. Las cosas cotidianas, aquellas que nos hacen la vida.

“El pasado se avecina. Historias del Barranco” está listo como libro, muy cerca de navidad, fecha significativa, y muy cerca del cumpleaños de mi padre, el 26: será un buen regalo para él, que no podrá ver físicamente, pues falleció hace muchos años. Sin embargo, su recuerdo sigue vivo y él, junto con mi madre, fallecida también, me siguen guiando por estos complicados meandros de la vida.

Quisiera, en este blog, agradecer a todos los que han hecho posible que lo que fue un sueño, se haga realidad. Pido disculpas por los errores y omisiones, que son solo míos.

Las historias están escritas desde la memoria y a veces esta resulta frágil.

Desde hoy, podré decir que tengo un libro publicado.

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