EL RUIDO MEDIÁTICO.


El ruido mediático toma camino electoral.

Sazonado con escándalos faranduleros, noticias de crónica roja, desgracias naturales y coyunturas varias el camino que la hiper inflada «información» que desconcierta, marea y tramposamente «orienta» va tomando un cauce previsible. La invasión de los espacios que el ciudadano tiene por las ofertas, promesas y toda esa retahila de temas inmediatistas que personajes de diverso pelaje a los que parece unir la ambición del poder hace, se empieza a tornar más fuerte.

La bulla crece y se tvolverá ensordecedora. Aparecerán nuevos medios con «la única misión de informar», financiados por intereses ocultos o no tanto y nos convertiremos más que en receptores, en vertederos. Y sin embargo, las trampas siguen, las sacadas de cuerpo también.  Se afilan los cuchillos de la distracción y los espejitos que marean a los electores brillan al sol con más fuerza.

Ayer un taxista reflexionaba sobre «cómo van a dejar nuestra ciudad con tres elecciones casi seguidas», mientras pasábamos debajo de un par de pasacalles que demostraban aspiración edil. Y yo pensaba en la ciudad de Lima, en las ciudades del interior del país y en los ciudadanos. Y pienso también que mi profesión es «hacer bulla», es decir, llamar la atención para ofrecer y convencer: soy publicista. Pero aprendí a hacer certeros los mensajes, a lograr que sean efectivos y tengan resultado positivo. No se trata de jugar a la gallina ciega y ver si se le acierta a alguien. Los españoles tienen una frase: «marear la perdiz» . Y eso es lo que sucede con toda esta cacofonía visual y auditiva: marea.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.