PAN CON SANDWICH.


Muy peruano y muy popular. El “pan con sandwich” es éso: una curiosa mezcla donde hay algo apachurrado entre las dos partes de un pan.

Así veo al doctor Del Castillo. Están haciendo pan con sandwich y él es lo apachurrado del medio. Las mitades del pan son por un lado muchos miembros de su propio partido (provoca en este caso hacerle repetir las célebres palabras de César: “Tú también, Bruto?”) y por el otro sus enemigos de siempre y los coyunturales.

Y no es que defienda al llamado “tío George”, pero da la impresión que hay un cargamontón, una especie de callejón oscuro de curiosa remembranza activista. El frefrán dice que “del árbol caído todo el mundo hace leña” y aunque el arbolito Del Castillo aún no ha terminado de caer, ya se abalanzaron sobre él desde los cuatro puntos cardinales. Insisto en que no es mi intención defender a quien todo parece apuntar como si fuera una no tan “sancta” persona, pero lo divertido es ver quiénes se desmarcan. Sus propios y hoy infraternos compañeros que en muchos casos no llegan a ver la viga que adorna sus ojos. Quienes no le perdonan sus veleidades presidenciales y su presunción al decir que él no entraba en algo para perder y los que siempre estuvieron a la espera de que hubiera un muerto para roer los huesos.  Y allí, en medio de esta arrebatiña, el populorum desconcertado no sabe a quién creer: a la indignada y -al parecer-  documentada vocería de la señora denunciante, a la seria y ofendida negativa del acusado, a los oscilantes medios o a quienes parecen pescar a río revuelto.

Esto, señores, es el Perú. El héroe de ayer es el abyecto delincuente de hoy, mientras los fariseos se rasgan las vestiduras. A los fariseos, se les llamaba “sepulcros blanqueados” en clarísima alusión a su hedor disfrazado. Las viejas decían que alguien “comía caca  y eructaba pavo” para significar esas limeñísimas “apariencias”. Y nunca como ahora vemos esto que ya no es otra cosa que un sainete con figurantes en vez de actores. Se fruncen las narices y los ojos se ponen en blanco. La pregunta es si alguno de los interfectos tiraría la primera piedra, porque dicen que cuando el techo es de vidrio preferible es abstenerse de apedrearlo, porque se va a romper:  los vidrios cortan y las piedras duelen.

Vuelvo a preguntarme como en el post de ayer: nos creen estúpidos?

Me revienta que ahora todos sean hermanas clarisas y se santiguen ante lo que podría ser olor a basura. Al doctor Del Castillo le están aplicando por ambos lados una “medicina” que lo convierte en pan con sandwich. Nada lo exime de responsabilidad si la tiene. NADA y le debe caer TODO si se le comprueba la retahila de imputaciones.  Lo malo es que ninguno podría tirar la primera piedra; hasta los que callan esperando a ver si sacan alguito de su silencio tienen  parte. Porque al final de todo, sale fuera de la liza un competidor y a rey muerto, rey puesto.

ahora bien: y si todo esto no fuese sino algo mac-quiavélicamente urdido? Todo puede suceder, porque como dice el dicho: “en tiempo de guerra todo hueco es trinchera”.

S.E. u O. (salvo error u opinión).

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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