LA PACIENCIA CIUDADANA TIENE UN LÍMITE.


http://img246.imageshack.us

Frente al desastre que muchas «autoridades» propician, el ciudadano inerme, sólo puede protestar. Y cuando lo hace es acusado de enemigo de la modernidad, de retrógrado, alborotador, mal vecino o simplemente bobo.

Los serenos lo patean, los policías invaden su casa (sin fiscal a la vista), llega tarde a todas partes gracias a la incompetencia que cierra pistas con el pretexto de obras que son respuestas apuradas a necesidades largamente postergadas y hoy aceleradas ante la cercanía de unas elecciones donde muchos de los incompetentes esperan ser  reelegidos.

Los delincuentes al vecino que está desprotegido, lo golpean, atemorizan o o matan sin que al parecer pase nada salvo que éste se convierta en noticia de programas sangrientos de TV o en protagonista de la crónica roja en tabloides deleznables.

Como diría el entrañable  «Chapulín Colorado»: «Y ahora, quién podrá salvarnos?».

A los aspirantes a salvadores los conocemos aunque se disfracen. Sabemos quienes son y también conocemos a sus secuaces. Vamos a seguir esperando que vuelvan una vez más los expoliadores, los facinerosos? Les allanaremos el camino y el famoso «borrón y cuenta nueva» será otra vez la norma? Según cuentan, en la colonia las autoridades que no cumplían solían ser expulsadas del pueblo montadas en un burro, cubiertas de brea y  plumas. A veces la terrible «Fuenteovejuna» se cierne como si fuera una solución. Es que no se dan cuenta quienes recibieron el mandato para servir y en vez de hacerlo se sirven a sí mismos que la paciencia ciudadana tiene un límite?

«Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?» que se suele traducir por «Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?» Hay tantos «Catilinas»  en estas tierras peruanas….

? ¡No abuses de nuestra paciencia!».

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.