GANAR A A LOS MAYAS.


Aquí  el clima anda de cabeza: llueve cuando debería hacer sol y el verano parece una broma en estos días.

Pero no sólo es el tema del tiempo sino el clima social y político el que anda revuelto.

Asistimos extrañados  al juego del gran bonetón; a un trágico «boom» nacional de accidentes; notamos omisiones públicas que revelan incapacidad por decir lo menos; somos testigos de justificaciones apresuradas y excusas variopintas. También se juega peligrosamente al  «Yo no fui, fué Teté; pégale, pégale que ella fué…» soplando la pluma para que caiga sobre alguien.

Se dice que no se dijo lo que se dijo y nos bombardean con avances, retrocesos, indecisiones y metidas de pata.

DePuede ser efecto del hueco en la capa de ozono, las tormentas solares o la aproximación de un meteorito; pero no es normal. Nunca se había juntado tanto en tan poco espacio. Da la impresión de que se estuviera comprimiendo el tiempo y que los minutos de pronto hubiesen resultado un bien escaso. Tal vez Beijing tenga una urgencia de construcción como la nuestra: vías ciudadanas largo tiempo postergadas, redes de interconexión vial demoradas, trenes detenidos por años; pistas «en trabajos por reparación» ubicadas en todas partes y proyectos urbanísticos, todo floreciendo. Todo a la vez, todo con urgencia. Como si a los mayas que parece predijeron un cambio planetario para el 2012, los antiguos peruanos les hubieran ganado en el conocimiento de la fecha y los peruanos modernos quisiéramos acabarlo todo antes de que llegue, en el 2011.

Creo que no es otra la razón: nos estamos adelantando a los mayas. Y éso no es moco de pavo.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

Un comentario en «GANAR A A LOS MAYAS.»

  1. Estos días de lluvia (y no de calabobos) me hicieron recordar una mala copia del «Día después de mañana» y un poco de «Perú Aventura». Realmente la naturaleza anda más que enfadada y si no viera un maya, se desmaya… Recordaba un verano del 92 cuando me levanté a las seis y media de la mañana y el sol ya estaba en el firmamento todo brillante… Ahora solo una pancita de burro con tendencia al llanto es la bienvenida a un nuevo día estiviano, donde el único sol que veo es el que saco cada vez que tengo que pagar mi pasaje en la 73. A mal tiempo, darle prisa pero… cuidando de no pisar un charco…

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