LA FRÁGIL PERMANENCIA


Es un título muy pomposo para este post, pero es el que se me ocurrió al leer el último comentario hecho y encontrado hoy en mi blog sobre un tema que escribí en noviembre del 2008. Casi a fines de enero del 2010, encuentro que hay personas que leen el blog. De pronto lo hacen al azar o porque buscan algo específico pero se dan el trabajo de hacer un comentario y dejarlo por escrito.

Me alegra tanto saber que éso que escribí hace ya un año, aún sigue teniendo vigencia para alguien y provoca comentarios, que no puedo menos que decirlo. Es hermosa esta permanencia que en un medio tan frágil como Internet, representada por los efímeros posts de un blog, permite  a un lector curioso,  o a un curioso nomás, mirar a la espalda.

Debe ser placer similar el que siente un escritor cuando ve que su novela, publicada hace tanto tiempo, está en manos de  alguien que la  lee. Guardando las abismales distancias, hoy me he sentido así y le doy gracias a Lorenzo que hizo el comentario a “Mi Pluma Fuente”. Estas son las pequeñas grandes cosas que construyen la vida y por las que nunca llegaré a agradecer lo suficiente a quienes debo.

AMIGAS


NANI

A Pierce, nuestra gata, le ha llegado una solicitud de amistad.

Al parecer Nani vio su foto buscando empleo y quiere entablar una relación amical. Está haciendo el trámite para obtener su DNI porque en San Isidro no se permite que circule por el distrito sin su documento de identificación. Envía su imagen para que la conozcan, a través de mi amiga Lourdes.

Hola, Nani!

Pierce te da la bienvenida al club de los caseros (es decir, los que tenemos casa).

Saludos!

LA INFANTILIZACIÓN DE LA POLÍTICA.


La infantilización de la política Imprimir E-Mail
jueves, 14 de enero de 2010
Carlos Iván Degregori


Zonzos, tontos, me espían porque me envidian, bailo porque tengo mejor ritmo que ustedes, tristes, reprimidos, amargados, pesimistas. Tengo una encuesta secreta, enorme, muuucho más grande que la de los otros muchachos que coleccionan encuestas. El 2009 se cerró y el 2010 se abrió con una andanada de esta suerte de bromas de alumno quedado de colegio para niños sin calle.

Uno de los rasgos que pasa desapercibido cuando se analiza la política después de la política es su infantilización. Se ha insistido bastante en la transformación de los viejos caudillos en líderes mediáticos, performers modelados por los medios y a su vez dedicados a modelar a la opinión pública a través de esos mismos medios, a veces de forma delincuencial como en la época de Fujimori. Pero poco se ha dicho una de las consecuencias de esa mediatización de la política, al menos en nuestro país: su infantilización o, en el mejor de los casos, su transformación en mala película de adolescentes.

“Las encuestadoras están piconas porque no las han invitado”, interviene Jorge del Castillo, como para refrendarlo (La República, 6.1.10). La tendencia viene de antes. Se hizo visible, y quién sabe irreversible, cuando los imitadores comenzaron a parecer los titulares de carteras o curules y los firmes, una caricatura de sus imitadores radiales o televisivos. Se volvió descarada con el Baile del Chino, y continúa. De bailar, Alan lo hace mejor que el Chino, que parecía un teletubie, y que Tudela van Breughel-Douglas, por supuesto. Pero las líneas de continuidad son visibles.

Uno de los rasgos de los últimos presidentes, es que cuando son como son (se ven las caras, pero bueno, supongamos que podemos atisbar por instantes cómo son), resultan marcadamente adolescentes, y cuando quieren agradar, Toledo se pone telúrico y patero, Lourdes aplicada, Castañeda nerd –parece que en la presente promoción, ser nerd resulta atractivo- y Alan se alucina travieso.

Todo mientras un coro en el hemiciclo parlamentario grita uhhhh cuando la congresista Rosario Sasieta le dice a la ministra: ¡qué hace una maestra en el Ministerio del Interior!, y la maestra-ministra le contesta: ¡qué hace una lavapiés de congresista! Uhhh!!, corean los chiquiviejos, todos con sobrenombres de escolares de antaño: el mataperro, la robaluz, la lavapiés, el comepollo.

No hay nadie que les enseñe a ser adultos. La oposición no existe, o ha terminado por infantilizarse ella misma, venalizarse o fosilizarse. Por eso Alan se pasea, o más bien se bambolea, nos desprecia y “nos engaña con franqueza” como apuntó Alvarez Ródrich. Nos los advirtió desde que eligió como fondo musical de su campaña La Vida es un Carnaval y luego escribió El perro del hortelano. Llena el escenario en todos los sentidos y nadie compite con él. Lourdes se ha reducido. Humala no encuentra la sonrisa y si ya no parece el matón del barrio, sigue pareciendo el picón de la clase y la pandilla basura continúa provocándolo para ver si se le sale el matón. Bayly como outsider cínico y exitoso el 2011 sería la culminación casi natural de este proceso.

Lo triste es que hay mucho de siniestro en estos niños que fueron y quieren seguir siéndolo. Por algo Freud hablaba de monstruos polimorfos. Mientras ellos se divierten, Bagua regresa a primera plana y muestra que la agenda amazónica sigue indignantemente pendiente; avanza el encubrimiento del escándalo de los petroaudios y asesinan al director de Castro Castro, Miguel Vásquez Coronado. Cualquiera de los tres acontecimientos debiera haber hecho saltar todas las alarmas pero, claro, las cifras macroeconómicas parece que mejorarán, y todo lo demás se nos dará por añadidura.

Así, balanceándose sobre la tela de una araña, el presidente sigue adelante con su agenda para el 2010: no solo (maxi) obras para compensar el desastre de su primer gobierno, sino (mani) obras para impedir que salga electo cualquiera que él no quiere que sea presidente. Y por supuesto que le creemos cuando dice que no piensa en el 2016. Piensa en el 2021, cuando le toque entregar el mando en pleno bicentenario. “Las leyes del mercado son inexorables”, truena Jaime de Althaus (La Hora N, 12.1.10). Sí, claro.

FUENTE: http://www.ser.org.pe

Asociación  de Servicios Educativos Rurales

RULETA RUSA


IMAGEN: http://www.mundoruleta.com

Ayer asaltaron a un compañero de trabajo: saliendo con un amigo de una cabina de Internet fueron encañonados por dos delincuentes, mientras en el auto -un Chevrolet negro, del servicio de taxi, seguramente robado- esperaban otros dos. Felizmente ambos asaltados están vivos aunque sin sus pertenencias y con un susto mayúsculo.

No tuvo tanta suerte el Director del penal Castro Castro: lo abalearon en la puerta de su casa, temprano, cuando salía para trabajar. La policía “baraja” hipótesis; el hecho es que lo mataron.

Salir a la calle se ha convertido en una verdadera ruleta rusa, donde el premio es un balazo, o varios.

En todas partes se escribe y se lee sobre la inseguridad ciudadana. Se ve en la TV, se escucha en la radio y se respira en el ambiente.

Los delincuentes son cada vez más audaces y restan total importancia a que se los identifique. Matan por robar una cartera, un par de zapatillas o unos pocos soles. Atacan sin discriminar: no les interesa la zona, la hora o el lugar. Lo hacen sin que las consecuencias de sus actos les importen un pito.

Y sus víctimas reales y potenciales, nosotros los ciudadanos, estamos desprotegidos. O por lo menos esa es la sensación que se vive diariamente: hay que estar atento, mosca, no vaya a ser que a uno le pase y… bingo!

Cárceles hacinadas, delitos “menores”, “palomilladas”, “barras bravas”… Vivimos en el medio de la violencia, como si lo hiciéramos en uno de esos juegos de video que se llamara “Ciudades peligrosas”, porque ya esto no es patrimonio de Lima la urbe, la descontrolada gigantópolis sino de cuanto nombre figura en el mapa de nuestro país.  La violencia se ha convertido en una realidad cotidiana que  encallece sentimientos y conciencias  paralizando las reacciones. Para muchos la violencia es un juego, hasta que hay un muerto cercano. Entonces se reacciona pero es por muy poco tiempo; después el revoltijo en el que se ha convertido el Perú hace que el adormecimiento gane.

No nos extraña ver cómo se abalean los “hinchas”, cómo algunos sub-normales rompen a patadas un muro histórico con padres que los justifican y que mueran policías y soldados a manos de criminales que a veces se llaman terroristas, otras narcotraficantes, otras sicarios y otras delincuentes nomás. Qué está pasando en este Perú del que se dice que sale de la crisis, que va camino de la superación, que exporta paltas, pisco, uvas y muchísimo más?

Hay una responsabilidad del ciudadano, es cierto, pero el Estado (con mayúscula) tiene el deber de protegerlo. De otro modo, la ley del viejo Oeste Norteamericano (porque la Ley de la Selva se dio aquí y resultó con los muertos de Bagua) será cualquier cosa frente a la que aquí se arme. Porque ya se está armando y esta ruleta rusa parece ser a la inversa: el revólver tiene cinco balas y sólo una recámara vacía.


MAC QUIAVELO?


Esta tarde oí en el taxi a Coqui Bruce en su segmento de radio Capital, en el cual preguntaba a los oyentes sobre si votaron o votarían de acuerdo con las encuestas y si creían que estas influenciaban en las decisiones populares de voto.

Menudearon las llamadas, incluyendo aquellas en las que el oyente se esmeraba en alabar a dicha radio y su democrática acción de abrir los micrófonos para recoger verdaderas opiniones. Y me puse a pensar al escuchar que no se creía en las encuestas y que decían que la mayoría de las encuestadoras estaban “echadas” y prácticamente vendidas a algún candidato o facción, que lo que al parecer se está consiguiendo es desacreditar a TODAS las empresas que hacen encuestas. Es decir, un efecto calculado.

Un problema “menor” actual, que a la larga deviene en desprestigio para una actividad que bien realizada sirve de mapa, de radiografía y no de oráculo como algunos quisieran que fuera. Es -de pronto- una especie de anticipo para que cuando las encuestas sean adversas, sus resultados se vean como tramposos y falsos o por lo menos dudosos. Eso se llama trabajar a largo plazo,  sacrificando hoy un alfil para salvar más tarde a la reina.

El autor de “El Príncipe”y “El Arte de la Guerra” (sí, como el libro de Sun Tzu; dedicado a Lorenzo Di Filippo Strozzi, patricio florentino,  por Nicolás Maquiavelo) se revela nuevamente como una inagotable fuente de inspiración para gobernantes. Basta leer.

GANAR A A LOS MAYAS.


Aquí  el clima anda de cabeza: llueve cuando debería hacer sol y el verano parece una broma en estos días.

Pero no sólo es el tema del tiempo sino el clima social y político el que anda revuelto.

Asistimos extrañados  al juego del gran bonetón; a un trágico “boom” nacional de accidentes; notamos omisiones públicas que revelan incapacidad por decir lo menos; somos testigos de justificaciones apresuradas y excusas variopintas. También se juega peligrosamente al  “Yo no fui, fué Teté; pégale, pégale que ella fué…” soplando la pluma para que caiga sobre alguien.

Se dice que no se dijo lo que se dijo y nos bombardean con avances, retrocesos, indecisiones y metidas de pata.

DePuede ser efecto del hueco en la capa de ozono, las tormentas solares o la aproximación de un meteorito; pero no es normal. Nunca se había juntado tanto en tan poco espacio. Da la impresión de que se estuviera comprimiendo el tiempo y que los minutos de pronto hubiesen resultado un bien escaso. Tal vez Beijing tenga una urgencia de construcción como la nuestra: vías ciudadanas largo tiempo postergadas, redes de interconexión vial demoradas, trenes detenidos por años; pistas “en trabajos por reparación” ubicadas en todas partes y proyectos urbanísticos, todo floreciendo. Todo a la vez, todo con urgencia. Como si a los mayas que parece predijeron un cambio planetario para el 2012, los antiguos peruanos les hubieran ganado en el conocimiento de la fecha y los peruanos modernos quisiéramos acabarlo todo antes de que llegue, en el 2011.

Creo que no es otra la razón: nos estamos adelantando a los mayas. Y éso no es moco de pavo.