Escritura y estilo.


Tengo sobre mi escritorio «The Economist Style Guide»  y el  «Diccionario de atentados contra la lengua española».

Los llevaré a la oficina para que quienes escriben los miren y no sólo satisfagan su curiosidad, sino que les saquen provecho. Me parece sensacional que alguien se entusiasme en verlos y me haga un correo al respecto.

Y digo que me parece sensacional porque en ésta época parece que el estilo, el idioma e incluso el escribir son temas pasados de moda; recuerdos de otro tiempo. La velocidad ha hecho que la mayoría seamos descuidados en una forma de comunicación que solía estar destinada a permanecer: «Lo escrito, escrito está»  decía el refrán; y hoy las prisas impiden que revisemos, hacen que usemos una ortografía «natural» donde la casa se confunde con la caza y un sobretodo es usado en lugar del sobre todo.

Es malo ésto?   Es ir abandonando las costumbres. Primero no nos lavamos las manos y éso va avanzando hasta que las personas se espantan y huyen de  nuestro «olor natural»  fruto de no bañarnos más.

El idioma, cualquier idioma, es una sistematización que permite el entendimiento de los seres que lo practican.

El idioma escrito son las convenciones que llamamos letras o símbolos y que con un entrenamiento más o menos laborioso, hacen que podamos comunicar nuestros pensamientos para que alguien que no nos oiga y nos lea, pueda entenderlos.

Larga es la historia de la escritura y muy grande la batalla del hombre por hacerse entender. Sin embargo, ahora pareciera que escribir -comunicarse- estorba. Me dirán que las abreviaturas que se usan en los correos electrónicos y en los mensajes de teléfono son una nueva manera de usar el lenguaje, abreviándolo y simplificándolo. Para qué? Para escribir más rápido y decodificar del mismo modo. A mí, en español, escribir «te kiero» es distinto a «te quiero»; debe ser porque la k  es una letra poco o nada española y endurece lo que toca….

Se me dirá que es lo moderno y que lo que sucede es que yo estoy en contra de la modernidad. No lo creo.

Desde laescritura simple y cuneiforme se avanzó y ahora parece que volvemos a la simplificación: «Yo Tarzán, tú Jane», «toy knsado tks».  Es difícil describir un paisaje y disfrutar  del sonido de las palabras con abreviaciones y simplificaciones que  parecen los puntos y rayas del alfabeto Morse.

Para mí es un placer escribir, leer, corregir, reescribir y dejar reposar para luego volver a leer y dar pequeños toques que son como las especias (y no especies, por favor!) a la comida. Pido disculpas porque en éste teclado nunca he sabido abrir interrogaciones o admiraciones; por éso lo hago a la manera inglesa: cerrando nada más.

Cuando leo un libro y  encuentro errores de ortografía, maldigo al corrector que debe hacer su trabajo. Si existen errores de construcción o de situación, maldigo al autor si escribe en español y al traductor si lo hace desde otro idioma. En todos los casos lo considero como una estafa del sello editorial, un robo,  porque me está dando a cambio de mi dinero, un producto fallado.


Lo más probable es que sea un solitario y en la edad de las imágenes, me aferre al texto bien escrito. Es probable pero me siento mejor haciendo un trabajo limpio y sabiendo que a quien me lea en español le será más fácil  entenderme.