Manuel Eugenio.


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Manuel Eugenio es mi segundo nieto.

Daniela María, la primera,  tiene ya quince años y va camino a los 16. Hay que aclarar que ella es hija de Alicia María y él de Paloma María (yo, por si acaso, soy Manuel María). Ambas hermanas se llevan años de diferencia.

Esta que es una nota puramente familiar, la posteo porque uno siempre se siente orgulloso de hijos y nietos. Orgulloso porque ve que en el camino de la vida algunos acompañan y otros siguen. Y muchas veces los que siguen terminan acompañando a los que hacemos el camino;  ayudándonos a subir las cuestas y señalándonos las maravillas del paisaje que a veces nos podemos perder por una vista cansada o al tratar de fijarnos donde ponemos el pie.

Manuel Eugenio nació en Buenos Aires, Argentina y vive sus primeros días en Temperley. Christian y Paloma,  los felices y desvelados padres,  irán descubriendo el maravilloso mundo de los niños que ellos mismos protagonizaron hace ya un tiempo.

La vida sigue y cuando le cuento a mi hermana Teté, por teléfono, que ha nacido su nuevo sobrino nieto, ella que ya tiene un biznieto, me dice que se muere de ganas por conocerlo y su emoción viaja desde Arequipa hasta mi corazón. Teté, mi hermana mayor que estoy seguro aún piensa en mi como el niño al que consideraba un juguete.

Mi nieto, según Paloma, duerme, toma leche y se ríe.  Es curioso, pero tengo tanta ilusión por ver cómo se ríe…

 

EL ADOQUÍN ES CHIC.


Adoquín Consumer Eroski diario del consumidor, España.

San Isidro y Miraflores están siendo adoquinados en ciertos lugares.

Encontramos adoquines en veredas, “pasos de camello”, pistas y neo-paseos peatonales.

Adoquines, está demás decirlo, que aportan un concepto estético a la selva urbana donde los huecos, baches y otros crean un paisaje casi lunar.

El adoquín, que en Arequipa desde antiguo era el común en las calles y servía a universitarios y protestatarios para levantar barricadas, negro pizarroso él, ha hecho su ingreso a la modernidad.

El adoquín es “chic”. Muchas veces de color ladrillo (debe ser un ladrillo chato y pequeño, un poquito mayor que los de revestimiento) o gris; en realidad por su calidad pareja denota ser un producto de maquinaria.

Los alcaldes rompen calles que tan mal no estaban, ponen bermas centrales en avenidas de dos sentidos para evitar que los vehículos den “vuelta en u”, cierran el tránsito o lo dificultan, no suelen poner avisos sobre las interrupciones, impiden que los vecinos guarden sus carros en los garajes de las casas, llenan todo de tierra y claro, entre otras obras que debemos soportar “porque mañana las cosas serán mejores”, colocan adoquines.

La pregunta que flota en el ambiente es: quién fabrica y vende estos adoquines? Qué curioso que de pronto el “embellecimiento” de diferentes distritos use adoquines para lograr su fin. Es que hay alguien interesado en colocarlos? Es que son lo único existente para tal efecto? Es que se trata de uniformizar el paisaje de los suelos urbanos?

Como diría Augrha, el personaje de “The Dark Crystal” -hermosa película de Jim Henson- : “Preguntas, preguntas, preguntas. Haces demasiadas preguntas..! “