OJALÁ QUE TE MUERAS.


lapida31

La canción suena en prácticamente todos los taxis que me transportan a diario. Es un título que parece excesivo pero que a veces refleja el deseo  que albergamos íntimamente.

Anoche mientras escribía, la TV en otra habitación narraba el caso de un discapacitado, según entendí perteneciente a ése grupo de personas que vistiendo uniforme, hacen posible que podamos continuar viviendo, arriesgando sus vidas y su futuro. Los choferes de los micros que intentaba tomar, al verlo, no se detenían y si lo hacían los cobradores le impedían subir. La policía no lo ayudaba a pesar de sus quejas, ignorándolo. Finalmente entre un chofer, el cobrador y gente que supongo eran pasajeros o mirones, trataron de pegarle. La intervención de serenazgo y la presencia de la cámara de TV hicieron huír al lumpen que disfrazado de ciudadano circula impunemente.

Y el testimonio del hombre hizo que brotara espontáneamenta la frase “Ojalá que te mueras!!” (sin música alguna), dirigida a ésos choferes, a ésos cobradores, pasajeros y mirones inactivos. Y quise escribir de inmadiato este post por la rabia y la impotencia que sentía. Pero decidí reposar el sentimiento y hoy, muchas horas después, resulta que sigue siendo el mismo: “Ojalá que te mueras!”.

Dan ganas de tener todo el poder y hacer que las maldiciones se hagan realidad en contra de ésos sub-hombres que creen ser más fuertes, más “vivos”, más normales y que maltratan de palabra y acción a quienes no pueden defenderse, porque muchas veces por defender a ésa ralea sufrieron la dolorosa disminución que se convierte en objeto de escarnio y mofa.

Me pedirán “caridad cristiana” y de pronto sí, yo debería tenerla. Pero no creo que el señor del noticiero de ayer, por ejemplo, tenga porqué sufrirla. Porque cuando la caridad cristiana se convierte en inacción, se llama complicidad. Y tan delincuente es el que comete el acto, como el que ve, calla y deja hacer o a veces increíblemente, colabora.

A mucha gente ya no le quedan mejillas qué poner y las voces que claman en el desierto se han convertido en un sonido atronador. Mientras tanto,  en medio de ése ruido circulan impunes los cobardes que se escudan tras las muchedumbres para hacer tropelías y demostrar que la especie humana tiene individuos que por comparación, hacen que una ameba sea poseedora de la mayor inteligencia.

Seguramente no habría que desearles la muerte sino la vida, pero aquella que hace desear terminar cuanto antes.

Pero sin pensarlo, lo que brota (a mi, por lo menos) en estos casos, es el título de la canción que popularizan Los Hermanos Yaipén.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

Un comentario en “OJALÁ QUE TE MUERAS.”

  1. Pero si no han sido invitados por nadie! Pero vienen y no precisamente por delante, si no por detras. Si, si oliendo a mier…..

    Jacob

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