La noticia como espectáculo.


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Fuente de la imagen: helelbensahar.wordpress.com/.

Este post se iba a titular ” No una, sino muchas muertes”, pero creo que resulta más acertado el título que elegí poner.

Más acertado, porque a la noticia como  espectáculo no se sustrae ningún medio masivo.

Para todos ellos ha sido y sigue siendo una fuente de ingreso la racha de muertes “importantes” tanto a nivel internacional, con Michael Jackson como a escala nacional con Marco Antonio Gallego, Micky Rospigliosi y Alicia Delgado.

Reportajes, cámaras en vivo, videos exclusivos, programas dedicados, declaraciones… Todo con el fin de “recordar, aclarar, informar, llorar”  y por supuesto, vender. Ya lo he dicho antes, como muchos otros. Vender espacio, elevar el rating, hacer crecer la sintonía. No importa para ello acusar a alguien, mostrar intimidades,  hacer de todo por tener “la primicia”.

Muchas vestiduras se rasgan cuando la señora Magaly Medina ve que su apelación se convierte en una pena aún más dura. Y algunos periodistas se preguntan si éso no vulnera la libertad de prensa.

La Corte suprema, con su dictamen ha definido a los medios como un arma y a los periodistas como los que la usan. Es cierto, un arma puede servir para defender, para amenazar o para matar. Como don Luis Miró Quesada dijo: “El periodismo puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios”.

A propósito de un artículo.


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Fuente imagen: http://www.doctorpress.com

Ayer en “El Comercio”, Cathy Subirana publicó acerca del tema de la publicidad estatal, con comentarios de diferentes expertos en publicidad y mercadeo político.

Es interesante ver cómo las opiniones se dirigen a qué es lo que no está bien y lo que debería hacerse. Y entonces, como me tocó hace un tiempo estar en la cancha, pienso que es más sencillo decir que hacer y que el verdadero problema radica en hallar las claves necesarias para informar, sin cruzar la delgada línea que convierte a la información en loas.

No sé si los millones sean reales;  las cifras a no ser que vengan de una fuente confiable, siempre serán éso, números. Y aún teniéndola, los números suelen escapar a la comprensión del espectador. Bien dicen que un muerto es una tragedia y un millón de muertos son una estadística. Así, yo veo un comercial estadístico que trata de apabullar con cifras.

¿No hubiera sido mejor tomar el formato ya usado, con tanto éxito, por tanto tiempo del testimonial real en vez del “ómnibus” que no deja sino una impresión borrosa y el pensamiento de “será verdad”, al no identificar a las personas y mencionar cifras millonarias?

Cada persona a la que consultemos, nos dirá cómo lo hubiera hecho. Las ideas se suelen someter a grupos de control o “focus groups” para validar ciertos puntos,  y si no sabemos leer los resultados que nos da este instrumento, podemos también equivocarnos, ya que por lo general, ninguna idea verdaderamente original pasa la “barrera” del focus; porque lo que sucede es que ésa idea no está en la experiencia de los participantes y salvo raras excepciones,  le tememos a lo nuevo.

¿Dónde quiero llegar? Simplemente a que el tema no es sencillo, que las opiniones son muy diversas y que los responsables de  la comunicación política  no sólo tienen receptores, sino críticos.  Finalmente, que como pasa en esta profesión  (y lo tomó como tema una universidad)  “los médicos entierran sus errores, los abogados los ponen en las cárceles y los publicistas…¡los publican!” .