BLOGS Y PUBLICIDAD: AD HOC?


Bolsillo blue jean

Hoy, gracias a El Comercio y a mi antiguo alumno Luis Felipe Gamarra, responsable de la página de publicidad y marketing que aparece los jueves en el diario, se publica el reporte de una reunión promovida por Luis Felipe y a la cual tuvo la gentilenza de invitarme.

En el Instituto Peruano de Publicidad, lugar de nacimiento de miles de publicistas que hoy ejercen su profesión en los más diversos lugares, nos reunimos seis. No sé si lo hizo el azar o es que la ley de probabilidades terminó imponiéndose, pero cuatro habían sido mis alumnos (en el caso de Milton Vela doblemente, en el IPP primero y en la PUCP después) y el papá de mi buen amigo Robby Ralston, Bobby, fue  cliente mío en Kunacc, allí por el 71 más o menos.

Esto dice que yo era el viejito del grupo,  además el que más blogs había tenido a la vez (supongo que de puro exagerado). Y fue realmente gratificante estar reunido con personas inteligentes, creativas y exitosas.

Qué interesante conversar sobre nuevos medios, posibilidades y comentar  cómo muchas veces la miopía de quienes deberían tener visión 20/20 hace que no se vean las cosas como deberían ser;  se pierdan oportunidades y se hace lento un avance que podría ser mucho más veloz.

Estoy seguro que Luis Felipe promoverá más reuniones como similares, invitando a otras personas que tienen mucho por decir y aportar. Y que un diario, que es un medio,  promueva conversaciones acerca de Internet que es otro medio, me alienta a pensar en que quien sale ganando son el usuario y el lector. Sea en papel o electrónicamente, el fondo no cambia: la información y las opiniones sirven para construir siempre algo mejor.

Comercio Blogs

Encontrar el camino.


Camino_01

Es fácil caminar. Lo difícil es saber si uno va por el camino correcto.

Las señales de la ruta lo van guiando a uno, pero en el fondo, no sabemos si estuvimos en lo cierto hasta que no llegamos. Y si allí reconocemos que la ciudad era la que habíamos visto en nuestros sueños, nos daremos por satisfechos. Pero tal vez nos desviamos y los caminos nos animaron a seguir y nos detuvimos a disfrutar de las cosas que por allí encontrábamos.  Tal vez nos perdimos y no nos dimos cuennta y cuando lo hicimos ya no hubo retroceso porque seguíamos  una ruta cortada en la montaña que sólo permitía  ir y no volver.

Encontrar el camino. Difícil tarea, porque a veces los más transitados resultan llegar a ninguna parte. Y los solitarios no nos dan confianza.

Solo sabremos al final si hemos llegado. Y seremos los únicos en saberlo.