LA HORA DE LOS LOROS.


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Hace mucho tiempo, cuando frente a mi casa de San Borja había árboles y no soñaban siquiera en construir lo que parece será sede de la Universidad Científica del Sur (UCSUR), a determinadas horas pasaba volando una bandada de loros, que seguramente hacían un alto entre las ramas para seguir vuelo. Supongo que venían de La Molina, pero nunca supe exactamente su lugar de partida ni su destino.

Sólo sé que volaban pasando a horas regulares y que a mi hija, entonces pequeña, le decía: » esta es la famosa hora de los loros».

Esta mañana, entrando a la Universidad Católica, cruzó por el cielo, chillando, una bandada de loros. Y recordé la anécdota mientras caminaba entre jardines y bajo los árboles. Pensé que era una pena que el cemento le gane al verde, al extremo que los sonidos de la naturaleza sean sustituídos por la cacofonía de la ciudad.

Creo que nadie en su sano juicio puede estar en contra del progreso, pero si confinamos a los loros a los zoológicos y a las plantas a los viveros, sólo estamos dando una muestra más de lo estúpido que puede ser el hombre.

Ya no escucho los loros pasar por encima mi casa. Ahora sólo se percibe el ruido del tránsito que se mueve por la Panamericana y el que circula por la oreja del trébol de Javier Prado;  ¡qué curioso!  se llama trébol y es de cemento.

Ahora hay un proyecto para levantar en un espacio de casi 5000 metros cuadrados  que estaba destinado al verde, una construcción con dos edificios de 8 y 4 pisos;  un centro cultural,  un teatro para 400 personas y una facultad para artes escénicas y literatura.

Para la  zona de la primera cuadra de la avenida Boulevard en San Borja, esta parece ser la hora de los loros Y éso que ya no vuelan por allí.

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manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.