FOTO EQUIVOCADA?


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No soy nadie para juzgar una pieza publicitaria, pero mi vieja manía de observarlo todo y la costumbre profesional de preguntarme si es correcto lo que veo, hacen que me detenga en el aviso de la Universidad Científica del Sur, aparecido en la revista “Somos” de “El Comercio”, el sábado 10 de enero del 2009.

Aquí, la institución educativa promueve la carrera de Derecho.

Y creo que no hay derecho a que en pleno verano, nos muestren la fotografía de una chica con bufanda y gorrito de lana. Como diría Condorito: PLOP!

Por decir lo menos, hay un desfase climatológico. Pero si quiero seguir y convertirme en un criticón, diré que si ésa es la imagen de una alumna de Derecho de la Universidad (sin que la chica deje de parecerme linda y sus anteojos graciositos), no es la más auspiciosa que digamos.

La mayoría de universidades, colegios, institutos y centros de enseñanza, colocan a sus alumnos en las piezas de comunicación que desarrollan. Así los encontramos leyendo, echados en el pasto, paseando por imaginarios “campus”, atentos en clase o mirando al horizonte; suben o bajan escaleras, escriben con firmeza o leen textos que deben ser interesantes.

Supongo que con esto nos muestran quiénes son los alumnos. A quienes tendrás tú, joven, como compañeros o quienes serán los condiscípulos de tus hijos, padre-objetivo.

Es cierto que la publicidad busca atraer, pero aquí se vuelve al tópico que tanto se critica a la publicidad peruana: los “modelos” son bellos, generalmente blancos y con apariencia de clase media alta/alta.

¿Es que no hay un poco más de imaginación? ¿Es que necesariamente hay que mostrar a los estudiantes en actitudes “típicas” (la publicidad hace uso de las simplificaciones y los tópicos para llegar rápida y fácilmente, se dice) y archiconocidas?

Si uno mira los avisos, se dará cuenta que sólo cambian los nombres de las instituciones y los titulares. Esto último está bien. Pero recordemos que una imagen vale más que mil palabras… Entonces ¿por qué repetirlas como si estuviéramos frente a una galería de espejos?

Escribo esto porque yo también he pecado.

Sí, más de una vez he hecho avisos con lo que se ha dado en llamar “grupo objetivo saltando y consumiendo producto”. Y también comerciales de televisión. Pero eso no quiere decir que no me arrepienta y que no considere que hice mal. De pronto eran lindas imágenes, pero sin ninguna significación propia. Y allí está el problema. Porque ahora, en este mundo en el que cada vez es más difícil encontrar las diferencias, la creatividad es el único valor diferencial.

Repito que no tengo nada personal contra la Universidad, su modelo (que de pronto estudia allí) ni contra la carrera de Derecho. Creo que se equivocaron de estación y que el aviso me ha servido de tema para tocar suavemente algo que se suele decir, pero no se ejerce. Y eso no sólo le hace daño a la publicidad sino a la sociedad.