BILLETE FALSO


En un banco me dieron un billete de cien soles,  falso.

Como me lo entregaron con otros y yo pedí cambiar uno en billetes de diez, además que estaba pendiente que la señorita me devolviera mi DNI aparentemente olvidado, me distraje.

Al pagar una cuenta de lavandería, la persona que lo había recibido regresó a mi casa con el billete (el número se había apuntado) para cambiarlo, porque era falso. Los números coincidían y era el billete. Un billete falso de cien soles.

Mucha gente los reconoce a simple vista. Yo no soy ducho en la materia y además veo mal.

No me di cuenta y sin querer me sumé a la cadena de receptores porque un banco (que se supone especialista) dejó pasar o deslizó a propósito un valor falso. Total, yo era uno más en la larga historia de distraídos; estafados por no fijarse y reclamar a tiempo. Cien soles: más de treinta dólares.

“El mercado está inundado de billetes falsos” dicen las noticias. Y uno cree que no le va a pasar, hasta que sucede y se convierte en momentáneo cómplice sin saberlo, hasta que se detiene la cadena y resulta ser víctima. Lo estafaron con cien soles. Un banco.

Esto me lleva a pensar en el tema de los valores nuevamente.

Se falsifica un billete que es un valor (monetario, pero valor) y el valor confianza es traicionado por una institución en la que uno debe creer. No sólo porque se convierte en depositaria de los valores (económicos, o sea billetes y monedas), sino que se especializa en su transacción y fomenta la circulación de ellos.

Esta institución está respondiendo a mi confianza traicionando la misma, que es un valor, al entregarme un valor (monetario, pero valor) falso. Un valor falso que debería haber sido detectado por los especialistas, sobre todo porque formaba parte de un fajo de billetes que estaba en el cajón de la señorita que atendía en ventanilla. Un billete que había sido contado varias veces y había ingresado en la contabilidad del banco, pasando por bueno.

Una estafa que fue legalizada por los especialistas que hicieron de intermediarios. Y el afectado fui yo. En mi confianza y en mi bolsillo. Pudo ser cualquier otro.

No voy a dar el nombre del banco, que es muy grande aunque yo lo escriba con minúsculas.

“Pasa en todas partes” me dirán. Sí, pero no debería ser.

Si los bancos te estafan, los policías te asaltan, los comerciantes te venden artículos “bamba”, los profesionales falsifican sus títulos y los estudiantes “copian y pegan” en sus tareas temas que encontraron en Internet, qué nos queda?.

Si un general de la policía es tildado de cobarde, por convertirse en rehén para  evitar muertos, por quienes debían respaldarlo y felicitarse que ésto suceda así; si algunos congresistas contratan a sus parientes o a personas que les devuelven parte de sus magros sueldos,  y lo niegan todo hasta que no les queda más remedio que admitir la evidencia, qué hacer?

Repito mi tema: somos el país de “no te preocupes hermanito, déjalo así nomás; nadie se va a dar cuenta”.

Por eso somos últimos en todo. Hasta en fútbol.

Y así nuestro presidente quiere que “pensemos en grande” y seamos sede de las olimpíadas. Plop!

EL HOMBRE QUE PERDIÓ SU IMAGEN


Fuente imagen: http://www.fotoprieto.com/Historia/Camara/Camara.html


El viejo Pascual y su máquina de fotos se parecían mucho. Los dos vivían de recuerdos.

La máquina guardaba en su memoria las imágenes tomadas en los parques donde los soldados y las empleadas posaban ingenuamente, para hacer duradera la fugaz tarde de un domingo.

El negocio no era muy bueno pero se conocía gente. Se conversaba harto.

Nunca faltaba algún estudiante de colegio fiscal, sudoroso, de última hora, que pedía – “una foto para mi carnet”. Ni los niños que se subían al caballito de madera pintada: – “Igualito al Llanero Solitario, mami, hasta el sombrero tiene”.

El viejo Pascual y su máquina recorrían gradas de ministerios, plazas y calles . Tomaban una foto aquí y otra más tarde.

Un día decidieron irse a Arequipa. En el ómnibus, la máquina viajó sobre las rodillas de Pascual.

Los afectó la altura. El viejo Pascual ya no estaba para esos trotes.

Se alojaron en el hotel “American Boy”; quedaba por el mercado y era lo más que podían pagarse. Tres días después salieron al sol del parque Duhamel; había una estatua y tres fotógrafos ambulantes.

No le dijeron nada al principio. Despachado el primer cliente -una gorda que venía de compras y que necesitaba una foto “para que mi marido que es camionero, sabe usté, me lleve siempre en el carro”-  se le acercó uno.  – “Tú no eres de acá, viejito…”

– “No, vine de Lima”, pensó que ya estaba haciendo amigos y del gremio, además.

– “Mejor te vas; éste es nuestro sitio y estás malogrando el negocio. Tres somos bastante pero cuatro…”

Tuv miedo y se fue. Al día siguiente tomó una foto del Misti y se embarcó para Lima.

En el camino le robaron su maleta. -“Se perdió en el viaje” decía para evitarse problemas.

El viejo Pascual comenzó a perder la vista. Al principio creyó que era la máquina que no enfocaba bien; la llevó donde un compadre que sabía y le dijeron que tenía que cambiar el lente. Averiguó en una casa del centro: costaba mil soles.

Un oculista le dijo: -“Tiene cataratas ; para explicárselo mejor le diré que es como si usted, en sus ojos, tuviera un lente como los de las máquinas de fotos. Si ése lente se empaña, hay que cambiarlo… A usted lo operamos y volverá a ver como antes”.

Se internó en un asilo. Ya no veía y no tenía plata para hacerse operar. La máquina de fotos fue vendida en Tacora a un anticuario que tenía su tienda en Miraflores.

Manolo Echegaray.

Diario “Correo”, Lima 2 de Octubre de 1972

DIA DEL BLOGGER


El día del Blogger es hoy, 14 de Junio.

Puedes hacer clic en el símbolo


International Weblogger's Day 2008

El Día Internacional del Blogger, o InWeDay, empezó en la primavera del año 2004, como un proyecto comunitario. Es una celebración no oficial que se realiza cada año el 14 de Junio. Ésta ha unido a más de 500 bloggers de 40 diferentes nacionalidades, y se ha convertido en un símbolo de unidad, en reconocimiento del poder que tiene un blogger a tráves de su palabra escrita. Éste es el quinto año en que se realiza, y se planea que sea la mejor y más grande celebración que ha habido.

El tema de este año es el CAMBIO. La meta para el evento de este año es escribir una entrada sobre el cambio, acerca de cómo ha cambiado tu vida en el último año y las expectativas que tengas sobre el cambio en el siguiente año.

Algunos eventos a considerar:

    * El terremoto en China
    * El asesinato de la primera ministra pakistaní, Benazir Bhutto
    * Las Olimpiadas en Beijing
    * Los problemas en el Tíbet y Myanmar (ex-Birmania)
    * Las Elecciones Presidenciales 2008 en EUA 
    * La crisis alimentaria, la crisis hipotecaria, el aumento del precio del petróleo

Imagina…

Imagina por un momento que con sólo apagar un gran interruptor, Blogger, Xanga, WordPress, Moveable Type, Typepad, y todas las plataformas blogs en línea simplemente desaparecieran, sin dejar rastro alguno. Adiós a BoingBoing, Kottke es kaput, y nada de Technorati. ¿Podríamos soportar eso? Los blogs han pasado de ser simples diarios personales a darnos un sentido de nuestro pasado, y a convertirse en un medio, un canal a través del cual las palabras consiguen un cambio, sea en nosotros, aquellos a nuestro alrededor, o incluso en el mundo.

Historia

InWeDay salió a la luz por primera vez en el 2004, cuando el blogger Rio Akasaka usó su página web, varios comentarios en blogs que encontró, y un logo rudimentario para difundir la idea. En ese entonces, InWeDay fue celebrado el 9 de Junio, pero ya que la fecha tenía poco simbolismo, fue movido al 14 de Junio en el 2005, por razones que están explicadas aquí. En el 2005, la celebración vio representados a 587 blogs de 43 países, con encuentros de bloggers tanto en Malasia como en México. Desde entonces, InWeDay ha venido ganando adeptos, con más y más encuentros y más y más gente participando en un evento verdaderamente global.

Concurso

Se dará un premio de $30 dólares al blog que mejor exprese el tema de este año. Nomina tu blog en el foro con una breve explicación de tus razones de no más de 100 palabras.

MALDITA COSTUMBRE


Todos los medios han publicado la historia de los jóvenes detenidos en Miraflores por “parecer” delincuentes y no corresponder al estereotipo del “inocente”. En nuestro país se cumplen dos dichos; el primero es: “tienes razón pero vas preso” y el otro, “eres culpable mientras no demuestres que eres inocente”.

Y la maldita costumbre es mostrar a los detenidos como delincuentes o apresar “por si acaso” a inocentes hasta que se pruebe que lo son. Éste último caso es el de los “culpables” de la muerte de la escolta motorizada de la policía al terminar la última cita internacional en Lima (asunto que parece estar desbaratándose según lo anunciaba en un reportaje un canal de TV).

Y esta maldita costumbre proviene de la necesidad de mostrar éxitos. De lograr que nuestra policía “comunique” lo que hace. Soy comunicador profesional y nunca he creído necesario mostrar resultados inmediatos sin comprobaciones fehacientes. Es muy raro el producto que sale al mercado y resulta no ser para nada lo que se anuncia. Nunca nadie repetirá la compra. Uno puede quejarse a Indecopi por estafa y esta entidad suele multar al engañador.

Sin embargo, con hechos tan importantes como el honor de las personas, la ligereza, por decir lo menos, es común. O el dolo premeditado.

Cuando se quiere “mostrar eficiencia” por una presión superior o mediática, se cae en errores como el de “caiga quien caiga”, lo que significa que cae cualquiera, aunque no tenga culpa.

Eso supone apresuramiento, saltarse las normas y lograr a toda costa que el resultado no importa su veracidad, sea publicado. E inexplicablemente los inocentes están presos o son presentados como delincuentes, mientras los que deberían estar tras las rejas  circulan impunemente asaltando personas o gozan de “libertad condicional”, “arresto domiciliario” y favoritismos que generalmente compran con dinero o chantaje.

“Cosas veredes, Sancho” dice el Quijote.

Cosas que suceden a diario y se mezclan con el accionar cauto que no busca glorias televisivas sino cumplir con el deber; que no persigue fotos y titulares para justificar sino que trabaja en silencio para proteger de veras al ciudadano indefenso.

Es muy bueno que la ciudadanía sepa de los éxitos en la lucha contra el crimen y la corrupción, porque para eso están las autoridades que viven gracias a sueldos pagados por los impuestos aportados por todos. Estos éxitos, reales, no sólo nos informan de la marcha de las instituciones que velan por nosotros, sino que sirven como disuasivos para quienes prefieren actuar al margen de la ley.

Pero no se puede buscar el éxito sobre la desgracia de los que no pueden, sin ser culpables. defenderse.

Quienes tienen ésa maldita costumbre callan y esperan que se olvide su error y piden disculpas en silencio o en letra chiquita. Son castigados sólo cuando la grita es grande y se airea una equivocación, que repito, puede ser dolosa. Entonces “se sanciona”…y cuando los medios se olvidan del tema, a otra cosa mariposa.

Y hay algunos que aupados al carro del exitismo ni siquiera dicen “esta boca es mía”. Lo más probable es que acusen a otros de haberles dado “mala información”.

Mi antiguo profesor del colegio, el Hermano Santos García, tenía un dicho que nos machacaba hasta el cansancio: “Antes de decir una burrada, cállate”.

EL ALABASTRO VIENE DEL SUR


Natalia y Sebastián son argentinos.

Trabajan el alabastro sacándole formas que están ocultas en él. Hacen figuras, adornos, piezas utilitarias.

Alabastro del Sur se llama su empresa y están en plena tarea de darle identidad, crear catálogo y acumular realizaciones. Supe de Natalia y Sebastián por unas fotos de lo que hacen, que mi hija Paloma envió por Internet. Y luego ellos me escribieron para contarme.

En un chat reciente con Natalia, conversando sobre la marca que desarrollan le dije que Alabastro del Sur evocaba para mi toda una fantasía literaria. Y es cierto, porque cuando vi el nombre, acudió a mi memoria Hugo Pratt y su libro “Viento de tierras lejanas”; ése viento que traía el recuerdo austral de una Argentina patagónica. Y el alabastro me retrotajo a Salgari y sus historias para el niño que fui.

Es cierto que el diccionario te hace aterrizar rápidamente al decirte que el alabastro no es sino

Alabastro

  1. m. Variedad de caliza, translúcida, generalmente con visos de colores, que se emplea como piedra de ornamentación:
    estatua de alabastro.
  2. Variedad translúcida y compacta del yeso, también conocida como alabastrita: el alabastro se emplea para hacer baldosas y objetos de adorno.

Pero cuando las palabras dan paso a la imagen (que pongo aquí sin permiso de Natalia & Sebastián, abusando de su confianza)

se convierten en algo tan delicado como el nombre: Alabastro del Sur.

Translúcido, con una cualidad casi lechosa, casi de neblina o calima que nos hace pensar en marismas, en acantilados blanquecinos y porqué no, en ésos mares ignorados que se forman con las letras de las novelas de aventura.

Es curioso, pero las palabras gatillan imágenes y estas afloran desde el fondo de nuestra edad, de nuestra conciencia, para tomar cuerpo y convertirse en objetos que puedes tocar, que a su vez evocan sueños que creiste olvidados.

Natalia y Sebastián, con nombres también de novela, crean mundos imaginarios allí en Argentina, el país de la pampa, de los grandes silencios, de las tolderías y el malón.

El país que no conozco pero por el que he viajado tantas veces cada vez que abro un libro de Borges o de Sábato o al leer a Bruce Chatwin en su maravilloso “En la Patagonia”; o por qué no, cuando releo los cuentos del “Negro” Fontanarrosa y recorro con fruición sus historietas.

Mundos imaginarios que se convierten en piezas de alabastro, ése yeso translúcido que por cierto no es patrimonio argentino ni del sur, pero que a mí me sirve para dar cuerpo aunque sea fotográfico a mis viajes imaginarios y como diría Fernando Savater, a “La infancia recuperada”.

A VECES DAN GANAS


Sí. A veces me dan ganas de dejar las cosas como están y que otro siga.

Dan ganas de quedarse en la cama, haraganeando o quedarse a leer interminablemente ésos libros con los que tenemos déuda y que están esperándonos desde hace tanto tiempo. Esos libros que cuando los leemos, los creen nuevos y no depositarios del polvo.

Dan ganas de no hablar. No contestar el teléfono ni pedir nada. Ganas de estar callados, escuchando.

A veces me dan ganas de ver mejor; de poder fijar las figuras borrosas que sólo se enfocan de cerca y con atención. Me dan ganas de ver paisajes cuando camino y no realidades acuosas. Tengo ganas de ver las caras de lejos y no necesitar que me hablen para reconocer ya inevitables a las personas.

A veces tengo ganas de volver a Barranco, a los años cincuenta, a las terrazas de una casa grande y llena de escondrijos; a la espera de la serial del Zorro Iglesias en la radio, sentado en el suelo de la salita. Ganas de jugar con mis amigos: el Chino, Lucho, Carlos, el gordo Pedro Alfonso que vendría desde su casa en la plazuela de San Francisco.

Tengo ganas de ir en bicicleta recorriendo las calles ya sabidas, esquivando tranvías y visitando barrios fronterizos llenos de risas frescas y chicas por conocer.

A veces, como hoy, cuando es inverno y no llega a llover sino garúa; palabra extraña que humedece y empaña los anteojos haciéndonos creer que veremos mejor si los limpamos.

A veces dan ganas de conversar con los que ya se fueron; con aquellos con quienes por el tiempo corto y las innumerables ocupaciones respectivas nunca pudimos hacerlo como hubiéramos querido.

A veces dan ganas de gritar.