QUÉ PASA EN ARGENTINA?


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Mi conocimiento sobre los problemas que aquejan hoy a la Argentina se basan, lo confieso, en la información que leo y recibo vía Internet. Debo confesar además, que no conozco físicamente el país. Nunca, curiosamente, tuve oportunidad de ir. Sin embargo soy fanático de Les Luthiers, del “negro” Fontanarrosa y sus Inodoro Pereyra y Boogie el Aceitoso; ‘El Eternauta” de Breccia y las historias de Oesterheld me acompañan desde que recuerdo.

Conocí a la Argentina en los reportajes y avisos de “Leoplan”y “Para Ti”, que rescaté de la casa de mis tías Gómez de la Torre en Arequipa. “El Libro de Doña Petrona” enriqueció la mesa familiar desde antes que yo naciera y aprendí a hacer “aterrizaje cultural” en cada regreso de mi amiga Dalila Platero de Buenos Aires a Lima.

Por éso me preocupa Argentina.

Tan grande,tan rica, tan llena de literatura, gráfica, cine, publicidad, personajes. Argentina de donde venía toda la carne antes del “Angus” gringo. Donde el fútbol es una pasión incomprendida para mi.

Me preocupa cuando en la última cumbre, su presidenta es declarada por los medios como “la mejor vestida”; me preocupa cuando leo que los piqueteros son una especie de camisas pardas sin camisa, fuerza bruta del gobierno.

Me pone a pensar cómo el país que nos dio a Borges, Sarmiento, Arlt, Lugones y tantas estrellas del firmamento mundial y la historia esté ahora siendo pasto de viejos y trasnochados clientelismos.

El campo se levanta y paraliza las ciudades: “…son los terratenientes!” dicen; “…es la oligarquía rural”. No lo sé. Sólo que leo sobre desastres y problemas. Y recuerdo los momentos durísimos de una Argentina dividida, con junta militar, con desaparecidos, con montoneros. Recuerdo la sonrisa fotográfica del general Perón y las idas y vueltas del cadáver de Evita. Recuerdo la incredulidad que producía tener a López Rega “El brujo”, en las recomendaciones y decisiones de más alto nivel. Recuerdo primero a las madres y ahora a las abuelas de Plaza de Mayo.

No tengo ningún derecho a analizar nada porque, lo repito, mis conocimientos del tema son escasos y circunstanciales. Pero sí puedo decir que me preocupa y siento lo que los campesinos sienten cuando va a haber tormenta. Sé que si se produce, va a ser al otro lado de la cordillera. Pero creo que Argentina y su gente no mercen más tormentas.

Me preocupa, porque al parecer, los que tendrían que preocuparse, no lo hacen.

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