HAITÍ


haiti-miraflores1.jpgEl “Centro Cultural Haití”. Lugar de citas y reuniones desde siempre, con la atención de mozos que llevan años allí y que te reconocen y saben lo que pides.

Lugar para sentarse a conversar o a leer tranquilo. Centro nervioso de un Miraflores que se reduce a pesar de crecer para arriba.

Yo soy de la época del Haití sin terraza, de madrugadas interminables y cafés humeantes consumidos alrededor de problemática teatral o política, universitaria y joven. Haití después del cineclub del colegio Champagnat, los domingos.

Haití de cafés mañaneros con mi amigo Julio Romero; encuentros en los que apenas hablábamos hasta haber leído las noticias, fumado él un par de cigarrillos y yo mi primera pipa del día. Mesita externa que fue creciendo cada día con la llegada de Toribio Alayza, Germán Gamarra, Willy Toledo y tantas otras personas que obligaban a los mozos a unir mesas y traer sillas.

Haití donde leíamos “mar de fondo”de “Caretas” y después opinábamos de actualidad y política allí mismo, enteradísimos.

Fui compañero de trabajo en JWT de Gianfranco Arfinengo, hermano de Pierre, que trabajaba en Panamericana TV y hoy tiene a su cargo el restaurante.

Por la vereda frente al Haití pasaba el mundo, como lo sigue haciendo hoy. Un mundo que cambia con las horas y las estaciones del año. Nunca olvidaré de la “potosis oftálmica” (léase vulgar orzuelo rebautizado) que aquejó un día a Germán Gamarra, después de ver, sentados consumiendo innumerables expresos, a veraniegas chicas en breves atuendos una tarde calurosa allá por el año 1975 .

Casi podría mencionar los títulos de los libros leídos en las mesas del Haití, como “La rebelión de los brujos”, ‘Planeta incógnito”, “Masa y Poder”, “Historias de Cronopios y de Famas”, “El coronel no tiene quien le escriba”…y tantos otros que fueron marcando el paso de los años y de mis lecturas dispersas.

Libros, café y fumar en pipa. Placeres que sólo el Haití parecía aguantar con la paciencia de los mozos en horas que se estiraban hasta la próxima cita y la renovación de las tazas.

Ha pasado la vida.

Y el Haití sigue allí, con su clientela cambiante según las horas pero fiel al lugar, a la atención callada y eficiente, al café que ahora puedes elegir descafeinado.

Después de mucho tiempo vuelvo por el Haití. Y a pesar que no veo bien, reconozco saludos y converso con mozos que siguen circulando con las bandejas desde cuando yo era un llenador de horas muertas.

Me encuentro allí con amigos y son poetas, teatristas, fotógrafos, periodistas. Lo de siempre. Conversamos de cosas nuevas que en realidad son viejas y cuando cae la noche y se encienden las luces y comienza a cambiar la clientela y vuelve a llenarse el local, pienso en que siempre estará el Haití, aunque para los jóvenes del rave y los juegos electrónicos el nombre evoque un país que probablemente ni siquiera saben dónde está.

Fotografía: Buscando en Internet una foto del Haití, encontré esta que uso. Curiosamente el blog de donde procede: http://nieblaextinta.wordpress.com/ tiene exactamente la misma presentación de mi otro blog: http://manoloprofe.wordpress.com. Coincidencia, no?


Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en “HAITÍ”

  1. Hola Manolo:
    Me encanto tu manologo relacionado con el Haiti. Tus comentarios son el concepto del Haiti que mantenemos y buscamos reforzar con los actuales clientes y con los nuevos clientes que nos visitan en el Punto de encuentro de personas de buen gusto. Estamos próximos a cumplir 50 años y nos encantaria poder recibir a clientes como tu. Tenemos pendiente este encuentro en el Haiti. Solo ponle fecha y hora.
    Un fuerte abrazo
    Gianfranco

  2. ¡Hola Gianfranco!
    El Haití es parte de la vida de muchas personas, así como de la mía. El recordar las horas pasadas conversando, desde cuando íbamos a “terminar la noche”, en las épocas del TUC y uno “era feliz e indocumentado”, como dice García Márquez, hasta las charlas diarias, temprano, con Julio Romero y después con un grupo grande con él y otros amigos, pasando por los mil instantes en que uno quedaba “a tomar un café en el Haití”, hace que se pase lista a una larga porción de vida, que transcurrió allí, al sabor de un buen expresso doble, o varios. ¡Como no contar entre mis recuerdos más preciados los momentos pasados en cualquiera de sus mesas, solo y leyendo o acompañado por amigos que comentaban la vida, viéndola pasar por la vereda! Ahora que tú estás allí y a cuando van a cumplir 50 años, sé que si voy, ahora que mejore, encontraré en esa esquina de Miraflores, en el “Centro Cultural Haití a decir de Fernando Obregón, parte de mi historia y a un amigo querido, que eres tú y que entra por diversas partes a formar parte de ella.
    Un abrazo y… ¡nos vemos pronto en el Haití!
    Manolo.

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