manologo

KAOS

Agosto 20, 2008 · 2 comentarios

Ilustración:usuarios.lycos.es/necavecv/

El tema resulta recurrente, pero crece y uno no puede abstraerse. Por lo menos yo.

Si uno lee los diarios, ve un poco de televisión, navega por sitios de bloggers nacionales, escucha la radio, camina, va en micro, en taxi o en su propio vehículo la sensación caótica agresiva es patente.

Te gritan, cierran, atropellan, mienten, empujan, bloquean, mientan la madre, tocan bocina, ponen trabas, roban, asaltan, insultan, te obligan a hacer cola, se cuelan, te atienden mal, no te atienden, no tienen vuelto, las cosas suben, las leyes se pasan de contrabando, los congresistas emplean a sus parientes, se falsifican los recibos, se falsifican los títulos, se asesina impunemente, la policía ensaya cómo les va a pegar a los manifestantes, los manifestantes toman puentes y carreteras, el 70% de los muertos en accidentes de tránsito se produce en Lima, el tren eléctrico no va a ninguna parte, apristas y fujimoristas pactan para beneficio del que ya tú sabes, los desagües siguen cayendo al mar… Y así podríamos seguir eternamente, creo.

Es el kaos.

Es la desorganización, la improvisación, el parche. Es el Perú, señores!!

Y claro, nadie nos gana porque somos unos triunfadores. Los reyes de la bamba, el chamullo y la retrocedida. Emperadores del fútbol bailable, con jugadores que ejercen su derecho a mover el esqueleto, chupar y jueguearse aunque después no puedan ni correr en la cancha y pierdan los partidos porque la vergüenza la perdieron con el primer trago.

Somos todo luces y lentejuelas con un congrezoo (la palabra rescatable de de Aldo M.) que en realidad parece circo  con la carpa llena de huecos y parches, con perro cojo pero amaestrado y gallina vidente. Con actos de magia baratieri y juego de sillas musicales.  Donde los payasos dan pena y los equilibristas risa.

Vivimos en el kaos, sí con “k”, no en homenaje al enemigo eterno de Maxwell Smart, sino porque no sabemos escribir y la gramática es una señora antigua, amiga de nuestra abuela.

El kaos propiciado por todos, de alcalde a basurero, de presidente a portapliegos. El kaos del jirón Azángaro y de El Hueco, de los hospitales sin atención ni medicinas y sin acceso a las ambulancias por remodelación de pistas.

El despelote con aniversario de terremoto y avisos de inversiones,  y gente que se muere de frío hace un año porque vive en carpas, tapándose con plásticos.

Basta mirar alrededor para marearse. Para comprender que Verdún fue una excursión (que me perdonen los veteranos de la I guerra, sólo es una metáfora) y que tenemos aquí al kaos primigenio en vivo y en directo; pero sin posibilidades de crear nada nuevo, salvo retroalimentarse, morderse la cola y ser “el caos más caos”, como para entrar al libro de los records Guiness.

La solución es una palabra que rima: educación.

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